microphones in the trees: joanna newsom | festival sinsal #9

Sunday, January 23, 2011

joanna newsom | festival sinsal #9

lo sé, es verdad, siempre que sales de un concierto intenso tiendes a alzarlo al número uno preso de la emoción, olvidando por el camino todos los conciertos que antaño coronaban tu altar de los elegidos. llevo viendo conciertos un buen puñado de años, e intentando leerlos de la forma más sensata acorde a mi percepción de lo que es o debería ser considerado arte, muchas veces enfrentada al sentir general. que hoy, 23 de enero de 2011, proclame a los cuatro vientos que el concierto de ayer ha sido el mejor concierto que he visto en mi vida, y por extensión, el mejor concierto que sinsalaudio ha regalado a su audiencia en los 9 años de la historia del festival y en los años que han programado en la difunta sala vademecwm, no es baladí.


desde la erupción de joanna newsom en el circuito musical allá por el año 2004, sinsalaudio ha intentado traerla a vigo, pero el caramelo resultaba muy caro para llevarlo al patio del colegio o las excursiones de la newsom olvidaban que en el noroeste de españa había un grupo de personas que darían lo que fuese y más por sentirla en directo. así pasaron los años, por el camino joanna publicaba "ys", un disco difícil de digerir porque uno no sabía muy bien qué vestirse para enfrentarse a composiciones tan sesudas. en el año 2007 el equipo de sinsalaudio viajó a braga para verla en directo, yo salí de aquel concierto con sensaciones encontradas, no conseguí apreciar la simbiosis joanna & acompañamiento, terminó siendo un enfrentamiento que pude olvidar gracias a la interpretación de "sawdust & diamonds", decía por aquellos días que era la pieza musical más impactante de los últimos veinte años. ayer no sonó, y lo más significativo es que no hizo falta, "emily" tampoco, es decir, el último disco de joanna newsom "have one on me", es tan devastador que la onda expansiva se puede llevar por delante sus dos primeros discos sin que nadie se pregunte de dónde salía el humo del incendio.

pero el ser humano es estúpido por naturaleza, y yo el que más. cuando supe que joanna finalmente vendría a vigo no salté de alegría, no le puse el cinturón de seguridad al corazón como habría cabido esperar después de tantos años de amor platónico. la fecha se acercaba y no sentía ningún cosquilleo, de hecho el día antes del concierto le dije a luis que no iría, y que de ir lo haría para acompañar a marga. ¡viva la estupidez humana! debieron pensar mis demonios. pero, ¿qué ha cambiado en joanna newsom estos años? pues que ha crecido física y musicalmente hasta un punto qué cuesta definir o, más bien, ubicar, cacarear abiertamente que es la artista más importante del panorama musical actual puede sonar exagerado pero lejos de serlo suena incluso ridículo. por eso me pregunto, ¿qué ha cambiado en mi estos años? imagino que la clave pasa por venirme al campo, le decía a ana & ainhoa el otro día que había un momento a media tarde cuando el tiempo avanza a cámara lenta, el ocre de los últimos rayos de sol se cuela por las cortinas dibujando sombras chinescas en las paredes de madera y la casa está inundada del olor a bizcocho o castañas asadas salidas del horno, ahí, en ese momento en el que te sientas fuera a ver cómo el viento juega con las hojas y los pájaros te dan las buenas tardes, ahí te das cuenta que "have one on me" es la mejor banda sonora imaginable, ésa que querrías poner el día de tu funeral o la que te hubiese gustado que sonase en el hilo musical del hospital en el que te cortaron el cordón umbilical. hoy entiendo la música de joanna newsom como la mejor definición posible del tránsito vida/muerte, esa idea recurrente de que en todas las cosas hay una primavera, un verano, un otoño, un invierno y una nueva primavera. en esas composiciones de diez minutos joanna newsom consigue que vea la luz al principio y final del túnel, naciendo y muriendo en bucle, sintiéndome inmortal una y otra vez cuando consigo olvidarme de todo y a través de la sinestesia, puedo ver los colores de las canciones, saborear las palabras o caminar por las melodías sin moverme del balancín. es un viaje iniciático al cajón más puro que amuebla tu interior, imaginen la inocencia de la infancia y acertarán, supongo. asumo que la vida que nos obligan a llevar, con su ritmo frenético, impide que percibamos como sería menester, lo sutil, lo invisible, lo desconocido, es decir, nos están obligando a cerrar las puertas del corazón y las ventanas de la mente, sólo así uno entiende que el eco de la música de joanna newsom no despierte el letargo colectivo que nos rodea.

hace tiempo que no me veo capacitado para escribir críticas de conciertos, agoté todas las palabras, todas las metáforas, todos los adjetivos más/menos rebuscados, todas las fuentes, me parece del todo imposible analizar una actuación sin que suene mecánica. ¡y qué narices os cuento de ayer!

sirvió como telonero ryan francesconi, posiblemente una de las guitarras acústicas más académicas que haya escuchado nunca, pero ese halo a conservatorio deslumbra por la ejecución, pero aunque acaricie, no llega, o a mi al menos. otra cosa es el despliegue que desborda el mismo francesconi cuando pasa a un segundo plano y desde la sombra decora con destellos todos los claroscuros que se cuelan en las canciones de "have one on me", de hecho es el responsable de los arreglos del disco y de esos mismos arreglos llevados a directo. y esa relectura de los arreglos es mastodóntica, cuesta creer que ese tipo que no decía nada hablando en público, cuando lo hace sin focos apuntando resulte tan locuaz, bien sea a través de un banjo, una flauta o de las descargas eléctricas del apoteósico final de "baby birch" que en directo multiplican las reverberaciones hasta el infinito, alimentando ese fade out que en disco adivinas precipitado y que en directo ilumina como no podrías imaginar. algo parecido sucedió con el trombón de andrew strain en el final de la inenarrable "good intentions paving company" que si en disco es emocionante en directo es como una lluvia diamantina, para equiparar lo difícil de la comparación recurro a uno de los versos de esa canción "y me arrepiento, me arrepiento de como te dije "cariño, abre tú el corazón" cuando a mi me cuesta incluso abrir un bote de miel", no sé tú, pero yo el próximo año le pediré a los reyes un trombón porque también quiero sentirme igual de poderoso. y así llegamos a neal morgan, un baterista que conocimos cuando nos visitó con bill callahan, pero es con joanna newsom con quién multiplica el valor de sus virtudes a la enésima potencia, adjetivos como magistral suenan injustos, así que ya me dirás.

para los tres minutos finales de "have one on me" y el desfile de gorgoritos de la newsom y las violinistas no tengo palabras, o sí recurriendo a unos versos de esa misma canción y jugando con ellos "en el cielo no hay palabras para definir como tratásteis tú y tus amigos al pobre louis", cambien el tono peyorativo del tú y tus amigos por la newsom & compañia y al pobre louis como el público entregado, et voilá. con "in california" volvimos a los gorgoritos y vuelve a suceder lo mismo, de ahí podemos rescatar este verso para saltar el muro "cuando viniste a verme a California, cruzaste el borde de mi corazón". y qué decir de "easy", es tal vez lo más cerca que joanna newsom estará de un single cuando exista el mundo de los singles de seis minutos, sobrecogido creo que se podría ajustar a la realidad "hay una luz en el río, hay un río hecho de luz". que recuerde también sonaron "soft as chalk" y "peach, plum, pear", más de lo mismo. grandilocuencia no sobredimensionada ni en la acción ni en la reacción.

y llego al final y no he hablado apenas de ella, ni de cómo suena la voz tras la operación de cuerdas vocales, ni del ímpetu o el entusiasmo, mejor será remitir a los interesados a los fabulosos artículos que julio le ha dedicado a la dama del siglo XXI: parte I & parte II.

para el último párrafo quería recuperar una palabra del diccionario para resumirlo todo, dignidad. en este mundo, musical o no, apuntes hacia donde apuntes cuesta encontrar dignidad, es uno de esos valores en peligro de extinción. el diccionario dice que dignidad deriva del latín dignus, cuya traducción es valioso. la actuación de ayer es lo más digno que he visto en un escenario en toda mi vida, aún siendo apóstata puedo reconocer en joanna newsom a un ángel y en el resto de la banda a un grupo de querubines. y el tiempo es un concepto caprichoso, toda esa desesperación que los responsables de sinsalaudio han cargado en sus espaldas estos años tenía sentido, es justo ahora cuando debíamos sentirla, porque aunque no se adivine el techo de esta mujer porque no lo tiene, hoy es el ahora, hoy es el momento porque esta música debería guardarse en un cofre y enterrarse varios kilómetros bajo tierra para que las futuras civilizaciones sepan que la belleza existía, y si la cosa se pone tan fea como parece en este mundo completamente desquiciado, animo a quién corresponda a dirigir una copia de ese cofre al espacio, intuyo que nuestros compañeros de galaxia comprenderán que en nuestra especie todavía existe dignidad. y si todo esto te ha parecido un ladrillo soberbio y subjetivo quédate por lo menos con este verso de "have one on me", "en tu corazón está todo lo que necesitas; pide y recibirás".

11 comments:

adrián said...

casi como haberlo vivido! no sé muy bien porqué pero me he visto en esa rafa pre-concierto, porque algo latente hay en mí que ha hecho que la llama de joanna se apagara ligeralmente con el tiempo.

que mejor manera que avivarla que escucharla tras leerte.

rafa said...

ya, es que la música es una apisonadora y va triturando por el camino grupos o personas sin que apenas nos demos cuenta. pero joanna es y será siempre joanna, ya no me olvido :)

abrazos adrián!!

M said...

Hey, guys, why there isnt feed option here? :(

willy said...

Para mi sorpresa el concierto fue maravilloso.

Debo decir que mis gustos musicales están, a estas alturas, en las antípodas de la programación sinsalera. Hay una fractura que creía insalvable entre las propuestas últimas y mi propia deriva personal.

Pero dejemos de lado lo personal (siempre siempre un puto coñazo) y vayamos al concierto. El telonero consiguió confirmar mis peores expectativas. Un tipo con una guitarra acústica haciendo solos, algo que me provoca, en el mejor de los casos, un aburrimiento considerable. Después, todo hay que decirlo, lamenté la exageración de mis propias sensaciones.

Tras Ryan Francesconi, el milagro. Me temía lo peor (gorgoritos+arpa+músicos comparsas), y, sin embargo enseguida me tuve que tragar mis temores y mis innumerables prejuicios: la presencia de Joanna, convertida en líder de un combo extraordinario, iba ganando en intensidad a cada minuto. Y lo hacía de la manera menos previsible: cuanto más se sumergía en las corrientes de fuerza que generaban sus músicos acompañantes más sobresalían sus propias (extraordinarias) cualidades, las vocales y las instrumentales. Los escasos momentos en los que su voz y su arpa ocupaban totalmente el escenario disparaban su capacidad para conmoverme en el instante preciso en que el trombón, la batería, los violines o los coros fluían sobre el escenario: como una corriente que llevase a flote la voz de Joanna, el arpa de Joanna o el piano de Joanna. Después del concierto me enteré de algo sustantivo: el papel de Ryan Francesconi en toda esta historia. Los arreglos que ha llevado a cabo de las canciones de Joanna -una vez escuchado el disco- las convierten en algo mucho más poderoso. Las llevan a cuestas desde la brillantez formal y el despliegue de recursos musicales al territorio de la emoción desnuda, al campo de lo que es, incuestionablemente, una obra maestra indiscutible.

Tras dos bises y un millón de aplausos frenéticos, salí fatigado. De mí, de mis prejuicios, de mi cansancio, de haber olvidado que es posible sorprenderse y que lo imprevisible es la esencia de ese "más allá" al que nos debe conducir todo aquello que se precie de llamarse arte. Tendo la sensación de que debo pedir perdón de alguna manera (aunque no uno nunca debería sentirse culpable tras un concierto como el de ayer!!!)

Y vuelve a escribir crónicas de conciertos. Había olvidado también cuanto disfrutaba de la lectura de tus palabras. Hay que seguir escribiendo, siempre hay algo por decir.

rafa said...

"Hay que seguir escribiendo, siempre hay algo por decir."

joder. ya, pero de qué??, y cómo! leía el otro día los artículos de julio y pensaba en el mérito de seguir sintiéndote parte de algo, veo a luis hecho polvo diciéndome que no atendió mucho al concierto y me voy para casa pensando que de alguna forma hay que devolver ese esfuerzo. eso es lo único que nos mueve, y la emoción claro. a pesar de los pesares no hemos perdido la capacidad de sorprendernos, increíble pero cierto.

y lo mismo digo, tras mucho tiempo sin entrar en el diario de willy sifones hoy entré y vi novedades, eso me alegra mucho, me alegra todo!

Blanca said...

¡Madre, Rafa! El jueves peregrino hasta Madrid para verla, creo que nunca había estado tan nerviosa ante ningún concierto.

Un saludo, y escribe, escribe. Por transmitir cosas tan emocionantes merece la pena.

rafa said...

pues olvida las expectativas!!, ésas déjalas en gijón. a madrid llévate las ganas de cuestionarte, con eso debería ser suficiente.

y pasa por aquí después para comprobar si vivimos en el mismo planeta.

saludos!

diego said...

brillante!
tus letras y sus músicas...
...me sentí de nuevo emocionado al leerte.

te ví al principio con poco tiempo y a la salida no te ví.

pronto nos vemos, espero que para cosas tan geniales como estas

rafa said...

hola diego!

me pareció verte al principio pero me despisté totalmente para ir a saludarte.
y cien veces sí, ojalá podamos disfrutar de algo tan enoooorme otra vez.

apertas!

willy said...

kozelek will tear us apart!

Anonymous said...

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