me gustaría saber en qué mundo vive James Currin, un investigador de los sonidos en el sentido más amplio de la palabra, y una auténtica debilidad desde aquella deliciosa portada marrón con vaqueros y pistolas. gospel, folk, música hindú, ambient, psicodelia, experimentos con las voces, sonidos nativos americanos, el country de porche y mecedora (preciosa 'father bean to nimble mum'), ruidos y frecuencias siempre al límite. mucho más allá incluso del maravilloso Ghost Wolf of Thunder Mountain, en Clean & Dry Area el desfile inaugural no se puede explicar con palabras. algo tan *bonito* como 'the lady' y 'ae', mezcla de percusiones orientales, órgano, vocecillas misteriosas de hombre y mujer que se entrelazan y el repiqueteo lejano de campanas de iglesia, no puede ser real. como tampoco esas distorsiones y esos 'sutiles' efectos sonoros (conseguir sobrepasar el minuto tres de 'Rory & Jim play train gamelan' significa encontrarte con una de las canciones más adictivas del mundo), o la ingravidez de la tremenda 'middlemarch hop', que encajaría como un guante de seda en cualquiera de las locuras de Clay Ruby: una armónica robada de los westerns musicados por Ennio Morricone, alguna nota improvisada de piano, campanillas tibetanas, una bandada de pájaros sobrevolando literalmente el desierto, flautas y trompetas alucinadas buscando la afinación imposible, y esa percusión. Ov poseídos por el espíritu de Satie, cánticos circulares que ululan como el rito funerario de alguna ancestral cultura indígena ('methotrimeprazine'). y en los créditos: Katrina Thomson al harpa, Pamela Poppins a la guitarra, órgano y voz, Rory Storm (otro de los grupos de United Fairy Moons) y Jon Chapman (también en Double Leopards).

"Ray Off is the solo guise of James Currin, who also runs the United Fairy Moons label, a small New Zealand imprint that looks to be one of the most consistently interesting purveyors of avant-thought this side of Corpus Hermeticum."
"There's no way on earth that I could pin down what New Zealand's Ray Off are doing in mere words. Their sound is way too complex and genre-bending to be placed in any existing field. I guess phrases like soft, dense clouds of psychedelic drone primitivism, haunting folk structures and glacial improv all have been key ingredients in the past and although this new outing (Mainly a solo thing from United Fairy Moons boss James Currin) certainly has its base in the same intoxicating hot pools it’s at the same time quite different.
There seems to be a whole lot more electronics, piano and collage-like record techniques present this time out which results in an ambush of freeform cosmic patterns where the instruments are no longer easily identified." the broken face


