microphones in the trees: field hymns
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Wednesday, November 12, 2014

portopia '81


"the project Portopia ’81 is named after an expo in Kobe from that year but its heart is more bound to 1961. Mizuhiro’s vision of a space-bound humanity reaching the stars via silver needles and fired though rainbow washes of nebulae is translated though the analog pops of organ drum machines and wedded to the calming voices of vintage synthesizers ~ a perfect soundtrack to a future that wasn’t." field hymns

a veces me gustaría dar marcha atrás en el tiempo y percibir las cosas como las percibía cuando era pequeña. hay sonidos, olores, imágenes...que nunca se olvidan. aquella época remota en la que flotábamos ensimismados con la intro de 'planeta imaginario' mientras sonaba 'arabesque nº 1' de Tomita, una de esas tonadillas tripoides, hipnóticas, que se quedan grabadas para siempre, asociadas a un recuerdo, a un momento. una parte de mí se quedó allí, en la isla de los cuadrados mágicos, viajando con flip por el espacio encerrada dentro de un televisor. seguro que era algo demasiado abstracto, dadaísta, surrealista, para entenderlo, pero me fascinaba como ningún otro programa. de cuando sabes que nunca podrás hacerle honor a algo tan especial y bonito y nunca podrás devolverle todo lo que te ha dado y te ha hecho sentir. el caso es que la música de Portopia '81 me lleva a esos años. 'destination moon' y 'super cosmic' son como un big bang, un torrente de colores, un arco iris perfecto... reconstrucciones de tiempos pretéritos envueltas en nostalgia y retrofuturismo. suena 'balcony on the outer space' y pienso que Hiroshi Mizuno, nuestro Buchikamashi, es un creador de ilusiones como Günter Schlienz. lo único que puedo hacer es recomendar 'stardust memory' de corazón. por esa nostalgia inexplicable, por volver a sentir lo que es ser pequeña y porque hay debilidades imposibles de argumentar. un viaje a 1984.

filed under: library music, swinging organ, the warm smell of tubes and cigarette smoke

listen/buy ~ sold out

Saturday, March 30, 2013

adderall canyonly


"the mind behind the Field Hymns label and Tiny Little Hammers design, Portland's Dylan McConnell releases psychedelic soundscapes under the name Adderall Canyonly. From Below We Reach Above finds McConnell straddling a wondrous line between musical beauty and hazy abstraction. combining synth and guitar in almost equal measures, each track soars and shimmers in its own distinct way, occasionally veering into darker territory or combining with elements of noise to keep you on your toes and help you fully drift away. pro-dubbed and imprinted chrome cassettes, featuring designs by Caroline Teagle." tranquility tapes




"Excelsius Minor is a haunted house of an album, full of looming mysteries, told in hushed words around a campfire somewhere outside eternity. Portland, Oregon's Adderall Canyonly is primarily known as an eclectic and multi-talented synthesist, often delving into melodic construction or rhythmic ecstasies on a range of releases for labels like Field Hymns and Tranquility Tapes. Synthesizers nestle neatly beside evocative guitar work and Rhodes melody. Imagine unearthing a forgotten John Carpenter ghost story, the old Betamax weathered from sitting in an abandoned lighthouse near the foggy sea. You put this tape into your trusty Super Beta machine and the tracking has shot the images to abstraction, leaving only the soundtrack which echoes Carpenter and Howarth, Goblin and the Italo circuit, among an everflowing prog-minded propulsion. But there's something else here too, the tape is imbued with a supernatural force, the lighthouse is glowing, and you can't... stop... listening... Presented in an edition of 100 pro-dubbed and imprinted cassettes with full-color artwork designed by RCN's Curt Brown." rubber city noise


sin pedírselo, Adderall Canyonly me ha regalado las dos cintas de cassettes más bonitas que podía imaginar. todavía me acuerdo de la primera vez que me acerqué a su música al leer un llamativo 'gracias Dios por Adderall' de Brad Rose junto a la preciosa 'the early breath' y a ese divertido juego de palabras tan prometedor que remite a Cannonball Adderley. Rafa lo resumía en un "qué raruno es esto, tiene de todo que recuerda a todo pero al mismo tiempo suena único. el principio de middle western es tremebundo!" y no podía tener más razón. de cuando escuchas un disco y parece que venga de otro planeta y ya estás atrapada en el punto de no retorno.

'from below we reach avobe' parece hecho a la medida de un sello como Tranquility Tapes. pura hipnosis minimalista de sintetizadores que se acercan y se alejan, dulcísimos arpegios de guitarra que crecen y se multiplican, melodías de largo recorrido y emocionantes crescendos que nunca llegan a estallar. me gusta que las canciones se vayan sucediendo con fluidez, como si estuvieses asistiendo a una sesión de diapositivas en la que vemos carreteras y paisajes, montañas y desiertos bajo un firmamento lleno de estrellas y te sientes como si estuvieras en el medio de ellas. el sitio exacto donde deseas estar y acomodarte. aunque a lo largo de todos sus discos, que son muchos, Adderall no haya dejado de insistir en su propio y nada estricto estilo derivado de la música cósmica, avant-garde, new wave, electro juguetón experimentando con teclados modulares y el new age, cada disco se parece poco y mucho al anterior. él sigue perdido en su propia parcelita espacial, un universo paralelo ajeno a todo. su propuesta se expande con lentitud y las novedades se introducen sin que lo parezcan. ese rastro de pequeñas pistas hay que buscarlas, para mi felicidad, en el disco de Charlatan meets the North Sea ~que Adderall editó en su propio sello Field Hymns~ y en especial aquella canción que todavía me pone los pelos de punta cada vez que la escucho: 'empty naked streets'. el sonido, de carácter más atmosférico y gaseoso que sus predecesoras, brilla como nunca lo había hecho. las texturas disminuyen su rigidez y ganan en efervescencia. y todo sin prisas, con una elegancia que permite pasearte de canción en canción una y otra vez... hasta quedarte atrapada en 'gracias por todos los lienzos, pero preferimos que nos devuelvan los bosques'. uf, bonita es quedarse, corta, muy corta. despierta asociaciones de ideas y genera imágenes en movimiento: un cortometraje de ciencia ficción que me transmite esa sensación de aislamiento de '2011, odisea en el espacio'. hacia la mitad de la canción es como si volviese al principio, a ese bajo sinuoso y amenazante de 'empty naked streets.' aunque también hay un poquito de Oliwa y Terry Riley. y de Lunar Miasma. bonito, etéreo... definitivamente, muy Tranquility Tapes.

de 'excelsius', otra de esas cintas que se aprecian mejor de noche, sólo puedo decir que me enamoré al instante de 'song for a broken rhodes'. sigue la bellísima estela de las composiciones de Louis y Bebe Barron, un teclado o bajo o guitarra que habla y suena como un theremín al más puro estilo gallio. te tiene en la palma de su mano desde la primera hasta la última nota. y cuando acaba te sientes como cuando sales del cine y te das de bruces con el frío exterior. es opiácea, narcótica, tenebrosa, alucinatoria, modular, retro hasta el delirio. en realidad todo el disco es así, un culto entre nostálgico y perverso de las bandas sonoras de los ochenta de John Carpenter y Goblin, menos rotundo, más sereno. su gran atractivo es ese halo telúrico que lo envuelve todo, el clima. 'excelsius minor' embelesa con un ritmo terso y perezoso y aporta un halo fantasmagórico y gótico. 'i'll be your hands', abrumadoramente emotiva, atrapa con esa mezcla de horror y ciencia ficción que hará las delicias de los amantes de las casas encantadas y de Suspiria o 'demons' de Lamberto Bava. la última canción, 'atlas cloud', sinfonía de organillo, como crecido a la sombra de aquello llamado 'keyboard exotica', sería la conjunción perfecta de las canciones de Miaux, Korla Pandit, Carpenter y Schlienz, aunque ese riff espacial de guitarra al final demuestra que no todo es lo que parece. qué más podría pedir y decir. toda la atención se la llevará 'berberian sound studio' de Broadcast, las transmisiones de Pye Corner Audio, Belbury Poly y los collages sonoros de The Focus Group, pero en mi corazón, esta cinta de Adderall será el verdadero referente giallo y hauntology y raruno de este año. dos cintas para ponerlas en bucle toda la vida... hasta que ya no aguantes más.

Tuesday, August 21, 2012

charlatan meets the north sea


"Here is our new release, out September 1st by Brad Rose of Digitalis record label fame. Impromptu post-speakeasy jam session, recorded at the witching hour by two of the the scene's most reclusive noise cats around. They got down and burned all the heat out of the studio with some serious synthesizer blowouts, each getting in their own licks. Charlatan's mellow moods converge with the harsh wailing of the North Sea, faithfully laid to tape (in the midst's of tension) by Green Country's chief engineer Brad Rose. These cats might not break it down ever again, but for one magical night it got crazy."

brad rose meets brad rose...

filed under: Jürgen Müller, Ursula Bogner, weatherbeaten analog skies