microphones in the trees: fran
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Tuesday, September 16, 2014

good willsmith


Good Willsmith demuestran que tienen sentido del humor en su nombre y en la manera tan particular con la que nombran sus composiciones, pero obviamente detrás de este trabajo “The Honeymoon Workbook” hay que decir: poca broma. Después de publicar su debut en su propio sello, Hausu Mountain, en Umor Rex consiguen lanzar un trabajo treméndamente certero y sobresaliente, un álbum que se ha convertido en un mantra incesante en los últimos tiempos. ¿Motivos? Muchos, pero desde luego esa simbiosis en la que construir un collage sonoro siempre en constante mutación, dejando que las atmósferas, loops, fantasmagóricas voces y una catarata de distintos sonidos se entrelacen con una naturalidad hipnótica. Umor Rex, el sello mejicano, lleva unas últimas temporadas lanzando una serie de trabajos apasionantes que el año pasado nos brindaron una tripleta imprescindible como “Visions/Voices” de Félicia Atkinson, “Shareek Hayaat” de Safiyya (Rose/Murano) y “Collected Works Vol.1: The Moog Years” de M. Geddes Gengras. De los trabajos que he escuchado editados en este sello, nunca había sentido una atracción tan especial como con este disco.

El trío de Chicago formado por Doug Kaplan, Max Allison y Natalie Chami consiguen encapsular una suerte de viaje alucinado en “The Honeymoon Workook”, siempre unidos a la sensación de encontrarnos con un ente único y comparado con diferentes grupos inclasificables, dato que habla muy bien de ellos. La originalidad de su propuesta se encuentra en un lugar en el que me gustaría verlos cercanos a The Shadow Ring y diferentes ramificaciones de sus miembros. The Caretaker soñando entre discos de Moondog y Sun Ra, Peaking Lights unidos con Eric Copeland y Nate Young o The Skaters flotando junto a Neil Campbell. Muchas asociaciones para una música atemporal y que en su improvisación abstracta encuentra miles de desvíos y temáticas que otorgan una sensación de aventura sonora y triposa al viaje. “I Told You To Get Up And It Just Happened” abre el disco en una espesa y serpenteante paleta sonora de ruidos que se van dejando llevar por el acomodo drone y la sensación de estar en un rito chamanista de Jackie-O Motherfucker en medio de un entorno selvático y las voces desvaneciéndose en una pesadillesca coral, que prosigue con esa percusión ritualista en “& My Body To Breath” y vuelve a traernos a la mente a otros amantes de la sacrodelia chamanista como High Wolf, aunque siempre con un aspecto donde recuerdos sonoros se encuentran en constante degradación, mientras diferente cacharrería analógica y sintetizadores siguen alumbrando las estampas de ese cuadernillo de luna de miel al que hace referencia en su título. “Now ~ Shower Put On All Black” añade un tono progresivo y espacial que me recuerda al “Lindus” de The Shadow Ring entre sensibilidades parecidas a las de Bee Mask o los Emeralds inmersivos de “Solar Bridge”. 

El sentimiento que preside estas composiciones tiene algo de terapia marciana y espacial cercana a Sun Ra y “ What You Think Is Crazy Isn't”, mantieniendo ese pulso hasta que el susurrar de las voces vuelven a rodearnos en ese bosque diabólico donde imaginar diferentes sacrilegios rituales al llegar la noche, nunca presentes ni motivando intimidación, es la sombra de un recuerdo que se encuentra prisionero de ese entorno y, como una procesión de plañideras se arrastran en “25 Almost 26 & 27 28 29 30”, entre un constante flujo de conversaciones a nuestro alrededor creando un mantra ininteligible, aquel en el que JD Emmanuel Wizard dejaría caer una lágrima al estirarse ante la maravilla de “Taking Too Long To Text”, en esa suerte de minimalismo apoyado entre la new age, la psicodelia y el minimalismo en curvatura de arco iris de Riley, además de esa parte final que me trae recuerdos de los Peaking Lights de “Imaginary Falcons” (nada más y nada menos), Komodo Haunts y Vibracathedral Orchestra. El maravilloso corte final, “ If Anything Happens To Me, My Password Is Lady Lass” (el título es tremendo) nos deja en flotación y en recuerdos de luminarias siniestras cercanas a Rachel Evans, Je Suis Le Petit Chevalier o Grouper. Como decía al inicio, tantas referencias a las que apuntar, pero todas en el mismo destino. Un collage sonoro tremendamente adictivo e insuperable. El disco, además cuenta con un bonus de dos cortes documentando los inicios de la formación bajo el título “14 Years of Desperate Research ”. Motivos de sobra para abrazar esta pequeña joya. 

Wednesday, September 10, 2014

ignatz & de stervende honden


"In the past 10 or so years Ignatz has explored all visible cracks and overlapping layers between (or underneath) folk music, blues, singer~songwriter and psychedelia. It is a pleasure to see him take this beauty to yet another level by unleashing 2 dying dogs to join him as a backing band, pushing his tunes into directions Les Rallizes Dénudés took a left and forgot their mountain of distortion, to end up in a dessert where Teenage Boys dance their first slow. De Stervende Honden know their place more then well, sending the anxious listener with endless muffled psych bass and primitive percussion into a kennel where after a few bites dream state replaces sense of direction, any moment on this record seems to be one you´ve experienced already." ultra eczema


La obra del belga Bram Devens sigue expandiéndose a cada uno de los pasos que emprende en su carrera dentro de manejarse en un espectro musical centrado en el blues-folk psicodélico y optando siempre por una producción de aspecto enmarañado y de baja producción. Se expande de manera silenciosa, cultivando en cada una de sus obras un maléfico y turbio encanto que nos envuelve y nos atrapa haciéndonos prisioneros de su música, donde siempre repta su voz frágil. Mirado en perspectiva, su obra ha ido creando clásicos de culto a cada paso, empezando por aquella trilogía para el sello belga (K-RAA-K)³ que empieza con un álbum homónimo en 2005 para después ir añadiendo matices a un folk que se salía tangencialmente del patrón norteamericano del tiempo, freak folk o como se le quiera recordar a día de hoy, y tampoco encajaba perfectamente dentro de otras tendencias europeas de aquellos días, como la islandesa, aunque siempre se manejaba en un aspecto rural y tradicional. Al igual que es difícil de encasillar a Richard Youngs o Jandek, por poner dos ejemplos, con el tiempo sus obras se volvieron más amorfas acercándose al mágico desconcierto de Alvarius B y siempre, trascendiendo en discos como “I Hate This City” (2011) y el año pasado con el maravilloso “Can I Go Home Now?” un particular perfume de oscurantista y clásica obra de edición privada perdida entre mediados de los 60 y los 70. La música de Ignatz siempre se ha mantenido en unos niveles de inspiración más que notables y su camino parece que siempre ha transitado en voz baja. 

Este año, sin embargo, no vuelve solo y se hace acompañar por Tommy Denys al bajo y la percusión de Eik Heestermans bajo el nombre De Stervende Honden (los perros moribundos) para crear una obra tan desgarrada y sobresaliente como “Teenage Boys”, que destaca este año en el catálogo del sello, también belga, Ultra Eczema junto al impresionante trabajo de Samara Lubelski “String Cycle” (aunque este lo retomaremos más adelante). La sencillez con la que parece balancearse este disco, en cinco composiciones maravillosas, alcanza unos niveles de perfección que terminan por estructurar un disco tremendo, un disco de aires también descuidados en la producción pero que en el acompañamiento junto a De Stervende Honden, Ignatz consigue aglutinar en un discurso de blues-folk abstracto, ponzoñoso por su aire narcotizado y los efectos empleados en el sonido de su guitarra unido a, cómo no, un sentimiento de mantra psicodélico de fragancia clásica que enhebra un delicado tapiz (grabado en octubre del año pasado en Les Ateliers Claus). ¿Por qué esta admiración por un disco que de momento parece apuntar a un campo ampliamente transitado como es el blues y el folk? Por la dificultad de encontrar belleza sin sonar artificial, de mostrar luminosidad desde el aspecto legañoso y descuidado de su sonido, junto a conseguir transformar en un lenguaje propio el sentimiento de estar ante una música experimental en la línea de los discos folk de Richard Youngs, de notar la fragilidad de Neil Young y la sensación de cocción a fuego lento que él acostumbraba en los maravillosos discos junto a sus Crazy Horse, Grateful Dead atiborrados de codeína, Ben Chasny volviendo a ser capaz de encontrar la inspiración, recordar trazos de obra que eleva a su protagonista como el “Superwolf” de Bonnie Prince Billy junto a Matt Sweeney, la suave tristeza de Zelienople, la respiración de David Pajo, el sentimiento de mantra blues espiritual de Junior Kimbrough... Todo tiene algo en conexión con “Teenage Boys” y nada es realmente este disco.

El disco abre desde el plano blues con el ritmo trotón de “I Gotta Pee”, mientras el bajo repta con clase y la voz de Devens se deja invadir por ese aliento pastoso después de beberte más de un litro de cerveza dejando que su guitarra vaya narrando el blues eléctrico de Chicago como lo imagina también Marc Ribot. Este inicio abre la puerta de manera animada para sumergirnos en la verdadera telaraña confeccionada por estos tres músicos, que con precisión y fijación por la repetición entregan la maravillosa “Teenage Boys” y recuerdas ese aire de rock psicodélico elaborado a cámara lenta y levitando a nuestro alrededor como un fantasma moribundo al que estamos acostumbrados en los discos de Ignatz pero expandido y con la amplificación espacial del acompañamiento de sus perros moribundos, secundándolo hasta empujarlo a un aspecto instrumental de sutiles aires de espiritualidad jazzy.  

De manera más dulce, le rodean en “Drinking Tea And Bloody Marys”, mientras la bella melodía de la guitarra de Bram Devens nos acurruca en una siesta alejada de los terroríficos calores estivales dejando que la brisa nos balancee en la hamaca y el grito chamuscado de las cigarras se silencie y, de este modo, sus siete minutos nos han evaporado en un espacio alejado del dolor y el peligro, recobrando la dulzura antes de encontrarnos con el que sin duda es el corte estrella del disco y, seguramente, la composición más devastadora de Ignatz en su trayectoria con “Japan is Romantic”, un monumento de cerca de trece minutos que reúne todos los aspectos que comentaba en la reseña al acercarse espiritualmente a tantos buenos recuerdos de lo mejor de las obras de algunos de los artistas citados anteriormente que parece escaparse de nuestras manos y, con ese latido firme y suave van cimentando la pasión de una composición que curiosamente también podría recordar a esas letanías de Les Rallizes Dénudés como he podido leer en la hoja promocional, y por extensión a lo que sería la parte más dulce y sosegada de Haino en alguno de su formatos en trío dejándose llevar por los aires psicodélicos de Neil Young y la delicadeza de “Zuma” o como si Mark Hollis se decidiera a sacar un disco con Bark Psychosis. Da igual por donde lo quieras enfocar, “Japan is Romantic” es una de las composiciones más brillantes de este año. Final en clave casi Harry Nilsson con “I Need A Good Night's Sleep” y esa forma de despedida con sensación de empujarte hacia la carretera para dejarte deslumbrar por los primeros rayos de sol de la mañana al salir de una noche inolvidable y con el cansancio en el cuerpo desear una noche de descanso después de todo este torrente noctámbulo de emociones. 

“Teenage Boys” es una obra que empuja la música de Ignatz hacia otro universo de sensaciones, igual de impactantes que la de sus obras en solitario pero en este caso, la capacidad para atraparnos es de un impacto incalculable. Sin duda, uno de los discos que más he disfrutado en mucho tiempo.

  listen ~ buy

Wednesday, December 11, 2013

christina carter


Release comprises a mini CDr mounted in the back of a copy of a 'Penguin Modern Classics' paperback book - "Jean Rhys - La Grosse Fifi". The book is stamped with the Series name, hand-numbered and wrapped in a tracing paper outer cover with the release title and credits etc.. The CDr is stamped with the Series name.

"A sound report on a selection of Jean Rhys stories"


Es evidente la admiración que muchos procesamos a la obra de Christina Carter y, por suerte, sigue siendo apasionante entregarse a cada una de sus nuevas propuestas. Como podemos leer en la parte promocional anterior, este disco se enmarca dentro de un ámbito literario el cual siempre ha estado íntimamente ligado con sus discos, al igual que la poesía. Pero aquí el recitado y oratoria empleada poco tienen que ver con el spoken word y sus discos a capella, más bien es otra reafirmación a sus recientes trabajos como son los imprescindibles "Imaginee", "Trickster Who is Like God" y el soberbio "Texas Modern Exorcism" lanzados estos años dentro de una serie limitada de su sello Many Breaths. Con "Four Woman's Quartet" nos lanzamos a un abismo madurado entre su voz y suspiros balanceados entre la soledad de esas melodías de guitarra que tanto recuerdan al amor suspendido de Loren Connors y delicadezas sutiles con la armónica que penetran en este corte de poco más de viente minutos conectando con las reflexiones habituales de adentrarnos en un mantra espiritual y una narración que revela como siempre una experiencia incomparable similar a fundir en el deseo espiritual a Tim Buckley con Kath Bloom, Richard Youngs y Brigitte Fontaine, Nico y Mary Margaret O'Hara, etc. Pero si tengo que dar una opinión o pensamiento personal sobre sus discos, lo que viene a mi cabeza es el jazz. Acotando jazz como definición de búsqueda espiritual en un estado de elevado, suspendido e ingrávido y de algún modo, sujeto al cariño maternal de los discos de Alice Coltrane, a notar su voz como el suspendido pálpito de Lester Brown. Navegando por las estrellas de nuevo, en cuyo firmamento abrazamos el recuerdo de Madiba. Llanto en paz.

Thursday, November 21, 2013

josh mason



"“within a year’s time, a mother sleeps and a baby is born.” 
untitled (for ruth) 14:02 
untitled (for amy) 11:41 

for guitars, tape loops & computers 

joshmason.info"

La descripción que encontramos del nuevo trabajo de Josh Mason no es muy precisa, pero de ningún modo lo consideraría un problema más bien, todo lo contrario. A quién se refiere en estas dos estampas dedicadas a Ruth y Amy no tengo ni la menor idea, pero si que percibo el cariño y la devoción que se respira en estas dos delicadas piezas. Josh Mason , sale de su sello Sunshine Ltd. y desde Scissor Trails vuelvo a evocar la reedición de este sello a la banda sonora de Bruce Langhorne "The Hired Hand", entre otras muchas otras memorias que evocan en mi mente una fantástica colección de discos que después de escuchar "Conduit" quiero volver a escuchar. El halo de romanticismo, el leve susurro de sus manipulaciones sonoras y las distraídas filtraciones desde la guitarra dejan que por mi mente puedan unirse desde Philip Jeck, la versión inicial de James Ferraro de la época "Marble Surf", William Basinski, The Caretaker (y aprovechando que Ana sacó a relucir esta perla, recordaré al ep de Yoran), Jasper TX, Richard Skelton como Heidikka , Padang Food Tigers, Jefre Cantu-Ledesma, Taylor Deupree, Tape Loop Orchestra, Stars of The Lid, Windy & Carl o Scott Tuma. 

Muchas referencias, cierto, pero lo que desprenden  musicalmente todas ellas (o al menos así las percibo) es amor. Un amor que se matiza con melancolía un sentimiento en determinadas ocasiones vaciado. El ser editado en cassette puede influir en que evoque ese sentimiento de añoranza, aunque no creo que caiga en el abatimiento. Simplemente serpentea iluminado y desenfocado ante nuestros ojos, como aquellos recuerdos de infancia revelando carretes. Entre esos misterios , hemos dejado que la primera estampa sin título (y con el juego de palabras también podría citar a la serie de maxis de Untitled)  y dedicada a Ruth nos balancee y nos arrope en una mirada cálida. La cara B , dedicada a Amy, parece flotar en una panorámica más estrellada, dejando que el frío vaya calando en nuestros huesos y con ese tono neoclásico de nana vaya dejando pequeños centellazos de ecos reverberados que podrían emular el paso de una perseida y esas delicadas melodías de guitarra me recuerdan a la maravillosa cinta de Scott Tuma "Love Songs Loud & Lonely". En definitiva, una compañía perfecta.

Monday, November 18, 2013

million brazilians


Million Brazilians entran en el catálogo de Moon Glyph definitivamente después de entregar un aporte en la recopilación del sello "Opal vol.I & II" el año pasado. El universo de Corum (aunque no tengo más información acerca de quién/es se esconde/n tras este proyecto de Portland) desarrollado en este nuevo trabajo titulado "Wet Dry Jungala" consigue reunir muchas de mis fijaciones y pasiones dentro del terreno psicodélico que se nutre de referentes exóticos y cósmica dub para tejer el sonido de sus composiciones. Muestra de la búsqueda de estos tesoros y referentes culturales desde la perspectiva de un norteamericano sondeando las peculiaridades culturales de otras culturas ajenas se puede observar en las diferentes sesiones colgadas en su web "planes of corum". Como fruto de toda esta investigación y las referencias del sello Psychic Sound Recordings, podemos ir estrechando el círculo que nos conduce de manera hipnótica y subyugante por las nueve composiciones de este disco.

El recorrido marca un recorrido espiritual por diferentes culturas pero no deja que se caiga en el puro trance o una mirada bohemia relajada de dudoso gusto. La precisión rítmica y chamanista, de ritual ocultista enfrentado ante referentes diversos de psicodelia nos situa en claroscuros que conocemos en nuestro viaje al colocarse de manera natural entre los páramos de High Wolf, Peaking Lights, Roberto Musci, Monopoly Child Star Searchers, Herbcraft e incluso podría decir que en la parte menos dramática de Ghédalia Tazartès en sus exploraciones de la cultura india, las percusiones lunares de Sun Ra y el sentido de extravagancia de Moondog. "Untitled I", abre el viaje con la percusión en primer plano y dejando que el sentido primitivo se afile para conducirnos dentro del aquelarre que después va buscando diferentes puntos de apoyo como el pulso de Sun Araw, Leven Signs, Pocahaunted y los Peaking Lights de "Imaginary Falcons" (en realidad estoy redundando en referencias que hablan de igual manera del catálogo de Moon Glyph o Not Not Fun) con "Untitled II", aumentando la sensación de plegaria perdida entre la ventisca de una fría noche de otoño con esas melodías de banda sonora de película de suspense. Momentos de jazz espiritual que parecen encapsular la pureza de Mulatu Astatke y Getatchew Mekuria entre juguetonas melodías que apuntan directamente a la cósmica visión de terapia mental de Sun Ra.

En la parte central, se desarrollan los tres cortes más extensos del disco y que triangulan con mayor precisión las diferentes emociones deambulantes, como en "Untitled IV" que parece rescatar el espíritu del post-punk y me recuerda a Annie Anxiety Bandez en "Jackamo" o "Soul Possession, spoken words psicodélicos y más experimentales en la transmisión desorientada de "Untitled V" y la maravillosa joya de "Untitled VI" con una melodía de saxo lunar que te hace entrar en el Cairo de la mano de Salah Ragab y dejarte llevar por la percusión en una danza rodeado de cobras y reptiles que conecta con la marciana estampa de "Untitled VIII" con una rítmica que me recuerda a Dirty Beaches y melodías sonámbulas perdidas en el limbo. Disfrutar de "Wet Dry Jungala" es todo un placer sensorial.

"Million Brazilians sound like a corps not of this hemisphere, but one influenced by its discoveries via travel and/or scouring the deep web. Separated into nine untitled compositions, Wet Dry Jungala clings with a humidity mostly foreign to the North Americas. It’s not to be mistaken for the escapist brand of tropicalia - the sort that inspires relaxation and cabana service - but rather the hysteria of eight days in the desert, the spiritual exhaustion of following a shaman into a sweat lodge, and the endurance of trudging through a rainforest bog, swatting off mosquitos." moon glyph

Saturday, November 16, 2013

death and vanilla


No puedo decir que sea una sensación de déjà-vu la que me lleva a enamorarme del dúo sueco Death and Vanilla, es algo más profundo que simplemente comparar el halo de su música con la de Pram o Broadcast, formaciones que se encuentran en un olimpo imaginario para muchos. Debo admitir que este perfume fue la puerta de entrada hacia su primer album homónimo y una serie de singles y ep's fascinantes (desde el primer ep también con el mismo nombre donde abría "Ghosts in the Machine" hasta este año con el sensacional single "From Above/Lux") siguiendo además ese regusto por un cruce de chaladura imaginaria entre Joe Meek, la hauntología británica de Ghost Box, Finders Keepers y The Outer Church, pasando por Morricone y Piero Piccioni, entre tantas otras cosas que sugieren baterías jazzys, metronómicas, reverberaciones, punteos, sintetizadores vintage y la sedosa voz de Marleen Nilsson. Concretando más el sonido de estos discos surgen comparaciones con la primera época de Broadcast, aunque hay más detalles dentro de su estilosa forma de afrontar una ensoñación pop de referentes tan cinematográficos.

En este punto, también podrían conectar con la obra de Broadcast con el score que realizaron para "Berberian Sound Studio", aunque sería injusto ya que los planteamientos de esta propuesta son completamente distintos. "Berberian Sound Studio" no es una película al uso, sino el reflejo de una generación artística en el Reino Unido que compromete la música de Broadcast dentro de un imaginario del film que parecía hecho a medida para su obra, el diseño gráfico de Julian House, la multitud de guiños a otros films de género de suspense de la época, surrealismo y misterio. Una conjunción de otra galaxia. Sin embargo, Death and Vanilla en esta ocasión nos presentan la grabación de una actuación que realizaron en septiembre del año pasado en el Fantastik FilmFestival en el Lunds Stadsteater para el clásico de Dreyer, "Vampyr". 

Haciendo memoria, esta película me persigue este año al haber reseñado también la aproximación de Rabih Beaini a este film  y si, vuelvo mucho más atrás en el tiempo, puedo recordar a la figura del vampiro como una de las que más pánico me daban en mi infancia (aunque creo que he acabado convirtiéndome en uno de ellos). Para esta actuación el dúo de Marleen Nilsson y Anders Hansson se amplían con tres músicos más (dos de ellos también participaron en la grabación de su primer disco de estudio) para facturar una banda sonora que recoge perfectamente el aire de la película de Dreyer y se mueve sinuosa entre el aliento nocturno que va encontrando en sus diferentes escenas encantadores acompañamientos de vibráfono, moog, samplers fantasmagóricos, punteos arrastrados, ecos, etc. Dos caras de una cinta que son completamente perversas y embriagadoras, pero principalmente presentan una compañía panorámica que no necesita tampoco de las imágenes del film para ser disfrutada. Simplemente, es una perfecta joya oscura que sigue extendiendo el aroma de perfección encantadora de un pop de otro tiempo y dimensión. Dejad que entre en la próxima luna llena (del castor)...

Thursday, November 14, 2013

pulse emitter


Daryl Groetsch extiende este año con "Crater Lake" su entrada anterior para el sello Immune tras el cuádruple cruce de caminos el año pasado en el sensacional "4-way split" junto a Date Palms, Expo'70 y Faceplant (proyecto de Aaron Coyes) que suponía un curioso compendio de visiones cósmicas acerca de la aproximación a la música generada a través de diferentes tipos de sintetizadores, en las que se compartía la teoría pero la plasmación sonora es completamente personal en cada uno de los casos. Las sensaciones que evoca la obra de Groetsch en su proyecto Pulse Emitter tiene un sentimiento mucho más armónico en sus exploraciones sintetizadas, propone una mirada cristalina y diáfana en comparación con otros compañeros de generación que serpentean por terrenos más abstractos o esquivos. Considero encontrarme con un disco como "Crater Lake" como una mirada calmada y propone desde el título un imaginario híbrido entre cósmico y acuoso, intersecciones recurrentes empleadas por Groetsch para poner nombre a sus trabajos. En esta ocasión, trata de definir la similitud entre la superficie de las lunas de Jupiter y Saturno con el Crater Lake de Oregon.

Adentrándonos en este espacio, que bien podría ser una especie de guiño al hecho de haber sido masterizado en Berlín si no fuera por la explicación cósmica anterior, nos encontramos con la primera de las cuatro excursiones titulada "Europa" (luna de Júpiter) y aunque a mi mente puedan venir recuerdos de compañeros orbitando por similares coordenadas como pueden ser Panabrite, Matt Carlson, Bee Mask, Charlatan, Dolphins Into The Future o los trabajos para moog de M. Geddes Gengras, hay un sentimiento de sinfonía cósmica y de banda sonora que obviamente remite a clásicos de la ciencia ficción al igual que al universo de Harald Grosskopf, Klaus Schulze o Laurie Spiegel. Esa armonía que serpentea y te hace levitar a su alrededor en una hipnosis perfectamente inducida tan sólo introduce el inicio de la aventura, es como una puerta de entrada a la que llegamos en estado de sedación y que súbitamente "IO" (Júpiter) nos empuja al desconcierto y se retuerce en una atmósfera de suspense, confusa y deambulante. 

Groetsch no nos deja caer en este vórtice oscuro y con "Enceladus" (en esta segunda parte vamos con lunas de Saturno), volvemos a salir a flote y entre los arpegios y diferentes sonidos articulados desde su cacharrería analógica (su sintetizador modular lo fue configurando él) y tras una primera divagación a fuego lento empieza a emplear una batería de efectos que nos van masajeando y elevando hasta el final mágico de "Titan", un broche perfecto en el que conecta con emoción con las imágenes que se han captado de este satélite de Saturno en primavera, remitiendo casi al inicio de un verano del amor cósmico. Esta conexión espiritual entre imágenes nos hacen caer de nuevo en un universo de fascinación en el que dejar llevar nuestra imaginación lo más lejos posible.

Pulse Emitter no descansará en esta recta final de año y en breve tendremos oportunidad de disfrutar de "Equinox" en Constellation Tatsu y la cinta "Outdoor Session" para Cosmic Winnetou. Sinfonías en flotación.


"with an array of handmade modular and vintage keyboard synthesizers Daryl Groetsch crafts melodic and layered compositions that evoke microscopic and interstellar landscapes inspired by nature, science fiction and the cosmos. writer David Keenan has called Pulse Emitter “the undisputed king of planetary scale synth hypnosis” and has said, “no one is making synth music that feels so organic, so rapturous and so ‘in tune’ with the contours of outer and inner space as Groetsch.”  

inspiration for Crater Lake came from a spiritually moving camping trip Groetsch took to Crater Lake National Park in Oregon where he found it to be one of the most stunningly beautiful places he had ever been. at the time he was conceptualizing an album inspired by the moons of Jupiter and Saturn and noticing similarities between the features of Crater Lake and the moons caused Groetsch to create an album influenced by both the nature in front of him and the cosmos above. Groetsch’s working method begins with conceptualizing each piece and then composing on paper, synth programming, and finally recording and mixing. “Europa” was inspired by the clear blue water of Crater Lake and also relates to the icy surface of the moon Europa that is believed to have an ocean of water underneath it. “lo” is about Crater Lake’s ominous and harsh rock outcropping as well as the volcanic forces taking place underneath Crater Lake and the volcanoes covering the moon lo." immune

Tuesday, November 12, 2013

johnny hawaii


Debo reconocer un gran interés por las referencias que van apareciendo en el sello francés Hands in the Dark desde sus inicios. Buena parte de culpa la tiene una formación como Death & Vanilla con un discurso sonoro capaz de emular y sobrevivir a la comparación de Broadcast y Pram. Navegando por este sello he encontrado discos cuyas atmósferas siempre buscaban asentarse en terrenos menos experimentales pero sí mas exóticos y placenteros, una característica que ha convertido en muchas de sus referencias en experiencias tremendamente reparadoras y satisfactorias como los discos de Stag Hare, Cankun, Mind Over Mirrors y especialmente, la obra absolutamente imprescindible editada este año por Robedoor y su "Primal Sphere". Pero lo de Johnny Hawaii me ha pillado totalmente desprevenido. La música del francés Olivier Scalia para este disco, representa perfectamente el final del verano desde un paraíso mediterráneo descrito desde la perspectiva marsellesa (allí se grabó el album). Con esa sensación de atardeceres eternos y sensaciones románticas nos va introduciendo en un viaje por una vertiente pop experimental a la que me siento claramente atraído, más teniendo en cuenta que comparto con él la ensoñación de vivir pegado a la visión sureña del Mediterráneo (cambiamos Alicante por Marsella). 

Nada más empezar, ya desde el título de "The Parrots Are Not What They Seem (They’re Just Pigeons On Acid)" podemos establecer alguna comparación con el universo aviario de Spencer Clark pero llevado a una sensación cercana a la de Noah Lennox y la etapa de "Person Pitch", al sesgo de Cameron Stallones tal vez, pero el sentido de jangle pop lo-fi me recuerda absolutamente a la paz cristalina de los serpenteos melódicos y al delay de Matt Mondaline en Real Estate y como no, Ducktails. La representación de parajes exóticos sigue con "Driving Through The Jungle" y rápidamente caemos en el mundo de ensoñación al que hacíamos referencia con Death & Vanilla, con esas reverberaciones intrigantes de banda sonora en infinitos loops que se van diluyendo entre la percusión repetitiva hasta ir alcanzando un nuevo sentimiento de estampa de puesta de sol romántica que nos devuelve a la mente los viajes oceánicos de Seahawks o Teen Hawk pensando en el personaje de estela plateada surfeando en las playas de Tarifa.

De manera mucho más lánguida parece desarrollarse "Canoeing Down A Quiet River", planteando un sendero cálido que trae a mi mente la efervescencia inicial del viaje de amigos en canoa de "Deliverance" (aunque luego acaba como acaba) y nos recrea la melancolía de otro guitarrista esencial dentro de esta generación como es Mark Mcguire. Con "Inner Beach" la sensación de paz trascendental se convierte en una excursión que vuelve a hacer referencia al pop ácido de pulso en sedación dub de Sun Araw, Ducktails , High Wolf y Panda Bear como citaba anteriormente, pero bien entendido e inspirado, nada que ver con deformaciones fofas de aquello horrorosamente denominado chillwave. El final de "Psychic Suntan" te introduce de nuevo en extrañas mixturas pero siempre totalmente placenteras, como intentar mezclar el sonido de Phil Spector (y pensar en las Ronettes) ensamblado a las estampas progresivas y submarinas de Cluster y Sven Libaek hasta terminar en un crescendo plácido y eufórico en el que respirar la última brisa nocturna del verano. Quién diría que en noviembre aún sería capaz de sentir un completo apego a estas sensaciones sin intentar sonar nostálgico al recordar el final del verano desde los rigores del otoño. Aquí en el sur, aún estamos dando el penúltimo paseo descalzo por la playa y para el que "Southern Lights" te coge de la mano para acompañarte en los últimos coletazos del infinito verano del amor.


Sunday, November 10, 2013

ecstatic cosmic union


"husband and wife team of astral travelers, float through the spaceways in search of blissed sounds… and come back with their baskets brimming. guitar, synths, congas, and chants pull you up and there a-ways. Seattle’s shining star in the freak scene, Ecstatic Cosmic Union would like you to stare into the eyes of the Universe." eiderdown

"say your farewells in advance of pressing play. once you arrive in the realm where Ecstatic Cosmic Union resides, the heady vibrations may obviate the need to return. xcu guides you through sparsely populated climates that pulsate with celestial energy. xcu swirls with interminable buoyancy through the plumes of dank indica haze that envelop the atmosphere. from these lovely travelers emanate six cosmic lofi zoners comprised of guitar, synths, congas and incantations." honest bag
  

La música de Aubrey Nehring y Rena Luelle es realmente cautivadora. Pocas palabras pueden definir con una mayor claridad las coordenadas del duo de Seattle a la hora de enfrentarse a estas jams psicodélicas con claros referentes al cine experimental más esotérico. Lo que podemos encontrar dentro de esta cinta es magia cósmica, intrigante e infinita. En esta exploración hacia una búsqueda de trance, como va implícito en el nombre del grupo, llegamos a encontrar aspectos que nos recuerdan a muchas de mis formaciones predilectas en este sensorial mundo que podríamos tildar casi de “sacrodélico”. Fijándonos en sus distintas composiciones, observamos como en cada una de ellas mantienen una serie de elementos fijos y van modulándolos según quieran resaltar una sensación u otra, casi como un prisma de cristal con diferentes caras perfectamente simétricas a las que según va variando el nivel de incidencia y ángulo de enfoque hacia el haz de luz va mostrando en ese singular efecto caleidoscópico. 

Así empezaríamos con “Center of Light”, una breve introducción que funciona con el recuerdo de banda sonora intrigante de los años sesenta, como punto de entrada al universo desértico de “Zabriskie Point” de Antonioni y manteniendo las sensaciones que me traen al recuerdo de distintos trabajos de Not Not Fun desde Peaking Lights (época “Imaginary Falcons”) o Sand Circles , además de Deep Magic, Emeralds o inclusive Pye Corner Audio. El aspecto percusivo se mantiene en “X=C=U” (xtatic cosmic union) y va adquiriendo apuntes de guitarra mucho más psicodélicos entre esas estampas lunares a las que se añade el sonido de las congas aportada por Samuel Yoder, mientras nos desplazamos por calma por ese aspecto lunar de Sun Ra y Moondog enfrentado a la psicodelia de la escena californiana y la reverberación y eco dub, que obviamente nos tiene que recordar a Cameron Stallones. “Infinite Gratitude” sigue apuntalando el sentimiento de psicodelia cósmica y apunta en su título al concepto de infinidad, manera de representar un estado de divinidad desde la óptica de pasajeros interestelares de Emeralds (los más centrados en el aspecto de la electrónica progresiva de la escuela de Berlín que los de la etapa más liberadora del drone agreste). La pequeña perlita de oscurantismo fuzz espectral de “Eyesof The Universe” que trae recuerdos de infinidad de joyas psicodélicas de edición privada como por ejemplo Gandharva (cuyo album “Cosmic Sounds of...” me parece una joya). Pero la parte más expansiva de la cinta viene en la segunda cara con dos excursiones como “Skarab's Bones” jugando en algún lugar entre Can, Spectrum y demás trances krautrock y motoryk apuntalados por punzadas eléctricas ácidas que bien nos pueden recordar a Moon Duo, Astral Social Club, Herbcraft y como no a High Wolf, cerrando con la neblina de “Cave Paintings” y ya que cité la cinta de Antonioni al inicio de esta reseña, me acuerdo de su explosión final envuelta en cámara lenta y en una banda sonora ácida. “La vía amanita”.

Tuesday, November 05, 2013

graham lambkin


Llevo años siendo un enamorado de Graham Lambkin. Motivos para los que conozcan su obra, los hay de sobra. Desde sus aventuras en una formación tan capital como The Shadow Ring (además de formaciones orbitando en lenguajes igualmente singulares como Tart, Elklink o Transmission), su labor detrás del sello Kye y una serie de colaboraciones recientemente junto a Keith Rowe o la magistral trilogía junto a Jason Lescalleet. Su obra vista con perspectiva, sigue modulándose en torno a conceptos cotidianos con los que crear nuevas realidades y al mismo tiempo, pese a plantear conceptos de vanguardia en todos ellos, con el paso del tiempo ha ido reconduciendo todas estas facetas a una mirada más cercana a la vida, un lugar donde no hay tanta frustración y sí buenos recuerdos, experiencias y amabilidad. Su música acompaña y cada vez, se hace más agradable encontrarnos con sus discos y experiencias. Un album como "Amateur Doubles" era una auténtica autopista de sensaciones en la que nos sentábamos en su coche para hacer un recorrido cálido y panorámico alrededor de la unión de sonidos de diferentes discos de corte progresivo como los de "Pôle" de Philippe Besombes y Jean-Louis Rizet o "300 Miles Away" de Philippe Grancher.

Encontrarse con un single como "Abersayne / Attersaye", después de un año en los que cerró la trilogía junto a Lescalleet con "Photographs" o colaboró con Rowe en "Making A", es un respiro de aire fresco al rebajar el tono de su obra hacia un terreno más reposado y melancólico, una vía de escape a la presión de estos proyectos tan exigentes pero con resultados tremendamente satisfactorios. Es una versión de Lambkin menos crítptica, pero indiscutiblemente el sedimento principal de su música es inconfundible. Desde una portada donde aparece junto a su pareja Adris Hoyos, en una suerte de estampa de vacaciones y calmada, los dos cortes de este single parecen toda una declaración de amor y romanticismo frágil que Ana me comentaba que le recordaba a las maravillas de Loren Connors y Kath Bloom. También me recuerda en parte a la fragilidad mágica e indescriptible de Daniel Johnson. 

En primer lugar, "Abersayne" nos deja una dulce melodía de guitarra hundida entre efectos y ecos mientras Lambkin canturrea despreocupadamente entre la melancólica estampa del atardecer en el campo, de las descuidadas estampas de folk lo-fi que podrían recordarnos a tantos outsiders y ediciones privadas folk, que sería casi una pérdida de tiempo (pero por la estatura de los personajes citar la obra "Flaming Tunes", sería apropiado). Simplemente dulce y al mismo tiempo, tiene esa producción que busca sonar descuidada para llegar a una realidad enmarcada en lo doméstico, hogareño y conectar con el entorno del oyente. 

Descontextualizar su entorno para poder crear una estampa nueva del nuestro. "Attersaye", con su piano meciéndose en una serenata utilizando una canción perdida de algún crooner que ahora mismo desconozco pero con un tono barítono entre el lamento más mortuorio de Johnny Cash , Tim Buckley o Mark Melanson, mientras va canturreando Lambkin por encima de esta canción y se ve interferido por una conversación sobre las llaves del coche para después volver otra vez a ella. Es una naturaleza en la que parece conversar con Lescalleet , (quién se encarga de la masterización) y al mismo tiempo, es tan solo poesía sonora. 

Primer 7 pulgadas que lanza Lambkin en toda su carrera y posiblemente, sea la música más dulce que ha conseguido facturar. Y aún así, inclasificable. Como asar castañas, rodeado de telas de araña. 

Saturday, November 02, 2013

safiyya


Nunca hay momento para relajarse con Pat Murano y Brad Rose. Ya sea desde sus proyectos desde sus plataformas editoriales, Kelippah o Digitalis, como por sus proyectos en solitario (Rose recientemente anunciaba nuevo album como Charlatan titulado "Night Circus"). Su manera de enfocar sus composiciones ha ido evolucionando con el paso de los años y la realidad nos muestra a músicos que expresan su veteranía y madurez mediante la exploración de las texturas del sonidos de diferentes sintetizadores y cacharrerría analógica en una suerte de aquelarres en los que la generación norteamericana ha ido girando desde latitudes que trataban de modificar y modular el primitivismo de la tradición a través del folk, a pasar a tratar la electrónica primitiva de Stockhausen, Schaeffer, Subotnick, Parmegiani, Luc Ferrari y demás investigaciones electroacústicas. Tarea que hemos ido encontrando en otros compañeros de generación como Keith Fullerton, Ben Vida o Matt Carlson, de una lista extensa de favoritos.

El proyecto como Safiyya, les une y sigue una senda lógica en el trabajo de ambos en solitario, recreando un punto de encuentro en el que los dos se encuentran igual de cómodos. Después de su debut el año pasado en Kelippah con un perverso tratamiento de las exploraciones y manipulaciones de parajes sintetizados, vuelven a reencontrarse para volver a campar por el bosque del diablo y someternos a una lluvia de imágenes perdidas en un imaginario de literatura fantástica y cine surrealista, donde van apareciendo en mi mente imágenes de personajes misteriosos, deambulando sin aparente destino pero que al final, acabas descubriendo que se trata de un retorcido y malvado aquelarre. 

Ese espectro chamanista está implícito en los títulos que le dan a los dos cortes que componen este nuevo Lp, dos exploraciones siniestras y aterradoras. "The rejection and betrayal of Khairiah, the crone" abre el disco, trazando una ensoñación que me recuerda en la manera de introducir el aspecto rítmico casi al sonido de un tren, aquel con el que empieza el clásico metraje de Wojciech Has "Sanatorium Pod Klepsydrą". Mientras esa sensación se desvanece, aparecen melodías enrarecidas y distintos efectos que crean una narrativa densa y alucinada, hasta reencontrarnos con ecos vocales esparcidos en la neblina y rodeándonos con maníaca insistencia, recordándome también en algunos momentos en historias de Tim Goss en Call Back The Giants o Jason Lescalleet junto a Aaron Dilloway. O por decirlo de otro modo, sería la cara más cercana al trabajo habitual de Murano. 

Si la primera parte se centraba en una recreación del desasosiego, "The devotion and sacrifice of Amal, the maiden", apunta directamente a exploraciones donde el punto central tiene que ver más con el aspecto atemorizante del ritmo y los arpegios en una suerte de conexión con el trabajo de Rose con Digitalis en nombre propio y nombres de su catálogo como Ricardo Donoso. Esa primera parte centrada en la recreación del camino hacia la horca a la que hace referencia el título, acaba en tragedia para el personaje y su posterior ascensión (o descenso a los infiernos) tiene su correspondientes traslación sonora celestial y sosegada, que acaba torciéndose hacia un limbo de manera dramática. Apreciaciones reafirmadas en la promoción del album:

"The title of each track seems to allude to some kind of archetype and to describe a stage in some sort of ritual. The important thing to keep in mind is that there is some kind of black rite happening in the deepest part of the woods (or the desert), and Muranoand Rose are the ones in charge of setting the mood and deranging the senses. This is how you conjure the spirits and direct them through sound; this here indeterminate musical object is the real deal. Let’s say Music is a walled country and Noise is the barbarous wasteland where cartographers fear to tread. In between, there’s a wild and dark forest, a forest of terror and wonder: that’s Safiyya, that’s Shareek Hayaat."

Y con esta primera publicación, doy las gracias a Ana por dejarme entrar en esta arboleda de la que durante años he sido admirador. Si os interesa también podeis seguirme en otras aventuras a través de twitter.