microphones in the trees: kye
Showing posts with label kye. Show all posts
Showing posts with label kye. Show all posts

Thursday, September 11, 2014

matt krefting


Después de la gran acogida, en un pequeño ámbito, del excelente “High Hopes” (Open Mouth,2013), Matt Krefting se incorpora al excelente catálogo del sello de Graham Lambkin, Kye, para facturar otra joya de recreación melancólica desde la manipulación de grabaciones y cintas en este preciosista y bucólico “Lymph Est”. La trayectoria de Matt Krefting en solitario se va mostrando cada vez más contundente y centrada en este tipo de experimentación sonora en los últimos tiempos, después de haber formado parte en una gran cantidad de bandas (Son of Earth, Believers, Rotch, Shackamaxon,...) su inicio en solitario está alejado de su presente aunque merece la pena ser rescatado con “I Couldn't Love You More” (2009) para el sello de Thurston Moore, Ecstatic Peace!, un disco al que acabé llegando por la presencia en sus grabaciones de tres miembros de una de las formaciones imprescindibles de la psicodelia norteamericana en la pasada década como Sunburned Hand of the Man (qué ganas de que vuelvan a sacar nuevo material) junto a J. Mascis para facturar un interesante puñado de re-lecturas de canciones para acabar completando un disco de versiones donde el criterio de selección estaba basado en el apego que Krefting tenía de éstas. De algún modo, “High Hopes” o “Lymph Est” no andan lejos de tener un punto de conexión en el aspecto de facturar un disco de versiones, aunque en este caso sería desde un punto de vista de empleo de grabaciones ya existentes para remoldearlas a una nueva narración, y la que nos presenta en “Lymph Est” es delicada, plácida y emocionante. 

La descripción de Krefting sobre el proceso de grabación se resume en las siguientes palabras: “In January of this year I drove to Graham’s Empty Stage Studios in Poughkeepsie, New York. I brought with me a large bag of pre-recorded material, a variety of tape machines, some blank cassettes, and a few ideas. We spent a couple of days toying around with what I’d brought, with Graham acting as somewhat of a producer for the session. I brought the results back to Western Massachusetts, worked on them a bit, and added some material. We worked a bit on the sequence, Jason Lescalleet mastered it, and there you go ”. 

  
Con los nombres de Lescalleet y Lambkin sobre la mesa, “Lymph Est” se muestra como un disco de aspecto más cálido que la obra de estos dos, dejando que los samples sean mucho más protagonistas y centrándose en el sentido melódico de los mismos para ir presentando pequeños fragmentos que de algún modo hacen de este álbum un espacio casi cinematográfico. El sonido del piano en la inicial “Fairmount” nos empuja hacia esa recreación de imágenes y sensación casi pop en los ecos que se extienden a esas notas de piano, pisadas que nos invitan en “Tiger's Owl” a dejarnos llevar por un sendero donde puntear sobre sensaciones de misterio y vacío cercanas a trabajos como los de Philip Jeck, Basinski, las cintas iniciales de James Ferraro, Stephan Mathieu o recordar la travesía final de Klaus Kinski en “Aguirre”, hasta encontrarnos en la parte final con una meditativa interferencia con notas de guitarra que nos recuerdan a Loren Connors, “Mr Wollogallu” de Trindade/ Canavarro, Vini Reilly,... hasta reencontrarnos con la belleza y desánimo del opus de “Mania”, una delicada melodía de piano de ánimo erosionado que consigue nuestra plena inmersión dentro de un disco que ya no nos va a soltar en sus diferentes piezas en la parte central al ir sucediéndose con naturalidad debido a su pequeña duración y aún así, tejiendo una conjura emocional con las sublimes “I. Blam Faery”, las notas revoloteando de “Microbe” o la inmersiva “Lion's Try” por destacar algunas de las piezas que nos van trasladando a distintos escenarios en nuestra mente pero mantienen el sentimiento de levitación afligida, siendo súbitamente cortada por el fragmento más virulento del disco: “Mean Rich Riot / Malice Lines”, donde el ruido y lo obsesivo se cuelan para integrar un elemento de desorientación al disco, perfilando con elegancia “Green Veins And Red”. Cierra “Waldemar”, como una narración perdida en el abismo.

“Lymph Est” no es un disco rupturista dentro del catálogo de Kye. Dudo que lo pretenda ser, pero nos muestra un perfil mucho más abierto y accesible, un lugar donde ver un reflejo amable y cálido. “Lymph Est” es la banda sonora de la duermevela y un notable álbum.


out of stock ~ listen ~ download

Tuesday, November 05, 2013

graham lambkin


Llevo años siendo un enamorado de Graham Lambkin. Motivos para los que conozcan su obra, los hay de sobra. Desde sus aventuras en una formación tan capital como The Shadow Ring (además de formaciones orbitando en lenguajes igualmente singulares como Tart, Elklink o Transmission), su labor detrás del sello Kye y una serie de colaboraciones recientemente junto a Keith Rowe o la magistral trilogía junto a Jason Lescalleet. Su obra vista con perspectiva, sigue modulándose en torno a conceptos cotidianos con los que crear nuevas realidades y al mismo tiempo, pese a plantear conceptos de vanguardia en todos ellos, con el paso del tiempo ha ido reconduciendo todas estas facetas a una mirada más cercana a la vida, un lugar donde no hay tanta frustración y sí buenos recuerdos, experiencias y amabilidad. Su música acompaña y cada vez, se hace más agradable encontrarnos con sus discos y experiencias. Un album como "Amateur Doubles" era una auténtica autopista de sensaciones en la que nos sentábamos en su coche para hacer un recorrido cálido y panorámico alrededor de la unión de sonidos de diferentes discos de corte progresivo como los de "Pôle" de Philippe Besombes y Jean-Louis Rizet o "300 Miles Away" de Philippe Grancher.

Encontrarse con un single como "Abersayne / Attersaye", después de un año en los que cerró la trilogía junto a Lescalleet con "Photographs" o colaboró con Rowe en "Making A", es un respiro de aire fresco al rebajar el tono de su obra hacia un terreno más reposado y melancólico, una vía de escape a la presión de estos proyectos tan exigentes pero con resultados tremendamente satisfactorios. Es una versión de Lambkin menos crítptica, pero indiscutiblemente el sedimento principal de su música es inconfundible. Desde una portada donde aparece junto a su pareja Adris Hoyos, en una suerte de estampa de vacaciones y calmada, los dos cortes de este single parecen toda una declaración de amor y romanticismo frágil que Ana me comentaba que le recordaba a las maravillas de Loren Connors y Kath Bloom. También me recuerda en parte a la fragilidad mágica e indescriptible de Daniel Johnson. 

En primer lugar, "Abersayne" nos deja una dulce melodía de guitarra hundida entre efectos y ecos mientras Lambkin canturrea despreocupadamente entre la melancólica estampa del atardecer en el campo, de las descuidadas estampas de folk lo-fi que podrían recordarnos a tantos outsiders y ediciones privadas folk, que sería casi una pérdida de tiempo (pero por la estatura de los personajes citar la obra "Flaming Tunes", sería apropiado). Simplemente dulce y al mismo tiempo, tiene esa producción que busca sonar descuidada para llegar a una realidad enmarcada en lo doméstico, hogareño y conectar con el entorno del oyente. 

Descontextualizar su entorno para poder crear una estampa nueva del nuestro. "Attersaye", con su piano meciéndose en una serenata utilizando una canción perdida de algún crooner que ahora mismo desconozco pero con un tono barítono entre el lamento más mortuorio de Johnny Cash , Tim Buckley o Mark Melanson, mientras va canturreando Lambkin por encima de esta canción y se ve interferido por una conversación sobre las llaves del coche para después volver otra vez a ella. Es una naturaleza en la que parece conversar con Lescalleet , (quién se encarga de la masterización) y al mismo tiempo, es tan solo poesía sonora. 

Primer 7 pulgadas que lanza Lambkin en toda su carrera y posiblemente, sea la música más dulce que ha conseguido facturar. Y aún así, inclasificable. Como asar castañas, rodeado de telas de araña.