microphones in the trees: outer limits
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Tuesday, September 16, 2014

good willsmith


Good Willsmith demuestran que tienen sentido del humor en su nombre y en la manera tan particular con la que nombran sus composiciones, pero obviamente detrás de este trabajo “The Honeymoon Workbook” hay que decir: poca broma. Después de publicar su debut en su propio sello, Hausu Mountain, en Umor Rex consiguen lanzar un trabajo treméndamente certero y sobresaliente, un álbum que se ha convertido en un mantra incesante en los últimos tiempos. ¿Motivos? Muchos, pero desde luego esa simbiosis en la que construir un collage sonoro siempre en constante mutación, dejando que las atmósferas, loops, fantasmagóricas voces y una catarata de distintos sonidos se entrelacen con una naturalidad hipnótica. Umor Rex, el sello mejicano, lleva unas últimas temporadas lanzando una serie de trabajos apasionantes que el año pasado nos brindaron una tripleta imprescindible como “Visions/Voices” de Félicia Atkinson, “Shareek Hayaat” de Safiyya (Rose/Murano) y “Collected Works Vol.1: The Moog Years” de M. Geddes Gengras. De los trabajos que he escuchado editados en este sello, nunca había sentido una atracción tan especial como con este disco.

El trío de Chicago formado por Doug Kaplan, Max Allison y Natalie Chami consiguen encapsular una suerte de viaje alucinado en “The Honeymoon Workook”, siempre unidos a la sensación de encontrarnos con un ente único y comparado con diferentes grupos inclasificables, dato que habla muy bien de ellos. La originalidad de su propuesta se encuentra en un lugar en el que me gustaría verlos cercanos a The Shadow Ring y diferentes ramificaciones de sus miembros. The Caretaker soñando entre discos de Moondog y Sun Ra, Peaking Lights unidos con Eric Copeland y Nate Young o The Skaters flotando junto a Neil Campbell. Muchas asociaciones para una música atemporal y que en su improvisación abstracta encuentra miles de desvíos y temáticas que otorgan una sensación de aventura sonora y triposa al viaje. “I Told You To Get Up And It Just Happened” abre el disco en una espesa y serpenteante paleta sonora de ruidos que se van dejando llevar por el acomodo drone y la sensación de estar en un rito chamanista de Jackie-O Motherfucker en medio de un entorno selvático y las voces desvaneciéndose en una pesadillesca coral, que prosigue con esa percusión ritualista en “& My Body To Breath” y vuelve a traernos a la mente a otros amantes de la sacrodelia chamanista como High Wolf, aunque siempre con un aspecto donde recuerdos sonoros se encuentran en constante degradación, mientras diferente cacharrería analógica y sintetizadores siguen alumbrando las estampas de ese cuadernillo de luna de miel al que hace referencia en su título. “Now ~ Shower Put On All Black” añade un tono progresivo y espacial que me recuerda al “Lindus” de The Shadow Ring entre sensibilidades parecidas a las de Bee Mask o los Emeralds inmersivos de “Solar Bridge”. 

El sentimiento que preside estas composiciones tiene algo de terapia marciana y espacial cercana a Sun Ra y “ What You Think Is Crazy Isn't”, mantieniendo ese pulso hasta que el susurrar de las voces vuelven a rodearnos en ese bosque diabólico donde imaginar diferentes sacrilegios rituales al llegar la noche, nunca presentes ni motivando intimidación, es la sombra de un recuerdo que se encuentra prisionero de ese entorno y, como una procesión de plañideras se arrastran en “25 Almost 26 & 27 28 29 30”, entre un constante flujo de conversaciones a nuestro alrededor creando un mantra ininteligible, aquel en el que JD Emmanuel Wizard dejaría caer una lágrima al estirarse ante la maravilla de “Taking Too Long To Text”, en esa suerte de minimalismo apoyado entre la new age, la psicodelia y el minimalismo en curvatura de arco iris de Riley, además de esa parte final que me trae recuerdos de los Peaking Lights de “Imaginary Falcons” (nada más y nada menos), Komodo Haunts y Vibracathedral Orchestra. El maravilloso corte final, “ If Anything Happens To Me, My Password Is Lady Lass” (el título es tremendo) nos deja en flotación y en recuerdos de luminarias siniestras cercanas a Rachel Evans, Je Suis Le Petit Chevalier o Grouper. Como decía al inicio, tantas referencias a las que apuntar, pero todas en el mismo destino. Un collage sonoro tremendamente adictivo e insuperable. El disco, además cuenta con un bonus de dos cortes documentando los inicios de la formación bajo el título “14 Years of Desperate Research ”. Motivos de sobra para abrazar esta pequeña joya. 

Thursday, September 11, 2014

matt krefting


Después de la gran acogida, en un pequeño ámbito, del excelente “High Hopes” (Open Mouth,2013), Matt Krefting se incorpora al excelente catálogo del sello de Graham Lambkin, Kye, para facturar otra joya de recreación melancólica desde la manipulación de grabaciones y cintas en este preciosista y bucólico “Lymph Est”. La trayectoria de Matt Krefting en solitario se va mostrando cada vez más contundente y centrada en este tipo de experimentación sonora en los últimos tiempos, después de haber formado parte en una gran cantidad de bandas (Son of Earth, Believers, Rotch, Shackamaxon,...) su inicio en solitario está alejado de su presente aunque merece la pena ser rescatado con “I Couldn't Love You More” (2009) para el sello de Thurston Moore, Ecstatic Peace!, un disco al que acabé llegando por la presencia en sus grabaciones de tres miembros de una de las formaciones imprescindibles de la psicodelia norteamericana en la pasada década como Sunburned Hand of the Man (qué ganas de que vuelvan a sacar nuevo material) junto a J. Mascis para facturar un interesante puñado de re-lecturas de canciones para acabar completando un disco de versiones donde el criterio de selección estaba basado en el apego que Krefting tenía de éstas. De algún modo, “High Hopes” o “Lymph Est” no andan lejos de tener un punto de conexión en el aspecto de facturar un disco de versiones, aunque en este caso sería desde un punto de vista de empleo de grabaciones ya existentes para remoldearlas a una nueva narración, y la que nos presenta en “Lymph Est” es delicada, plácida y emocionante. 

La descripción de Krefting sobre el proceso de grabación se resume en las siguientes palabras: “In January of this year I drove to Graham’s Empty Stage Studios in Poughkeepsie, New York. I brought with me a large bag of pre-recorded material, a variety of tape machines, some blank cassettes, and a few ideas. We spent a couple of days toying around with what I’d brought, with Graham acting as somewhat of a producer for the session. I brought the results back to Western Massachusetts, worked on them a bit, and added some material. We worked a bit on the sequence, Jason Lescalleet mastered it, and there you go ”. 

  
Con los nombres de Lescalleet y Lambkin sobre la mesa, “Lymph Est” se muestra como un disco de aspecto más cálido que la obra de estos dos, dejando que los samples sean mucho más protagonistas y centrándose en el sentido melódico de los mismos para ir presentando pequeños fragmentos que de algún modo hacen de este álbum un espacio casi cinematográfico. El sonido del piano en la inicial “Fairmount” nos empuja hacia esa recreación de imágenes y sensación casi pop en los ecos que se extienden a esas notas de piano, pisadas que nos invitan en “Tiger's Owl” a dejarnos llevar por un sendero donde puntear sobre sensaciones de misterio y vacío cercanas a trabajos como los de Philip Jeck, Basinski, las cintas iniciales de James Ferraro, Stephan Mathieu o recordar la travesía final de Klaus Kinski en “Aguirre”, hasta encontrarnos en la parte final con una meditativa interferencia con notas de guitarra que nos recuerdan a Loren Connors, “Mr Wollogallu” de Trindade/ Canavarro, Vini Reilly,... hasta reencontrarnos con la belleza y desánimo del opus de “Mania”, una delicada melodía de piano de ánimo erosionado que consigue nuestra plena inmersión dentro de un disco que ya no nos va a soltar en sus diferentes piezas en la parte central al ir sucediéndose con naturalidad debido a su pequeña duración y aún así, tejiendo una conjura emocional con las sublimes “I. Blam Faery”, las notas revoloteando de “Microbe” o la inmersiva “Lion's Try” por destacar algunas de las piezas que nos van trasladando a distintos escenarios en nuestra mente pero mantienen el sentimiento de levitación afligida, siendo súbitamente cortada por el fragmento más virulento del disco: “Mean Rich Riot / Malice Lines”, donde el ruido y lo obsesivo se cuelan para integrar un elemento de desorientación al disco, perfilando con elegancia “Green Veins And Red”. Cierra “Waldemar”, como una narración perdida en el abismo.

“Lymph Est” no es un disco rupturista dentro del catálogo de Kye. Dudo que lo pretenda ser, pero nos muestra un perfil mucho más abierto y accesible, un lugar donde ver un reflejo amable y cálido. “Lymph Est” es la banda sonora de la duermevela y un notable álbum.


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